Tendencias Tarot

El orden de las cartas depende solamente de la persona que se analiza, no del que la analiza.

Tarot - IDENTIFICAR TENDENCIAS ACTUALES

Muchos estudios sobre el Tarot prestan únicamente atención a la pura adivinación del futuro, sin preguntarse la causa de los posibles aciertos, tratando el Tarot como una cosa puramente mágica e inexplicable, sin tener en cuenta que, para una misma persona, tarots realizados en días distintos dan resultados diferentes. Parece que este hecho se pasa por alto muchas veces, por lo que el Tarot ha adquirido fama de inapelable, como una lectura de un destino que ya está dictado de antemano, como si el futuro existiese realmente, cosa que no es cierta. El futuro es real en la medida que el presente va transformándose en pasado por lo que, respecto a una fecha determinada, es futuro determinado sólo lo que ya ha sucedido.

Por lo que respecta al Tarot, tiene tanta validez como el I Ching o la Quiromancia. Y esto es lo importante. Todas estas artes tienen validez en cuanto a lectura de presente y no de futuro, aunque de ciertos presentes puedan derivarse futuros perfectamente predecibles. A una persona con la suficiente ambición política, pocos escrúpulos y ánimo decidido en el momento presente, no es difícil augurarle que se saldrá con la suya. Esto no es magia sino una capacidad inherente a todo ser humano de conseguir lo que se propone si aplica en ello todos sus esfuerzos. Las aspiraciones del momento, unidas a esta capacidad humana, hacen que una tendencia actual fácilmente se convierta en realidad en un futuro, próximo o lejano.

Lo que hace el Tarot y las otras artes adivinatorias es sacar a la luz dichas tendencias actuales, así como el lado oculto de la persona, fuente de dichas tendencias. El por qué una combinación de cartas sale en lugar de otra en un momento dado se debe básicamente a la fuerte interacción de la mente humana con la materia, el estudio de la cual todavía hoy se encuentra en la fase preliminar del establecimiento de una nomenclatura. El hecho real es que a todo el mundo le acontecen a lo largo de su vida una serie de casualidades que obligan a dudar de que verdaderamente lo sean. Una de estas casualidades es el orden de las cartas que se obtiene al hacer un Tarot. La función de todo el ritual que antecede a la tira de cartas, sea el ritual que sea, es la de entrar en un estado de conciencia determinado que permita que el orden casual de las cartas se convierta en un orden determinado y sólo en uno. Al confiar sólo en las fuerzas inconscientes, estas ya se ocupan por sí solas de hacer su trabajo. Lo que sucede entonces es algo parecido a poner en palabras el estado mental del momento. Un buen echador de cartas no tiene por qué ser un buen psíquico sino solamente un buen traductor. El orden de las cartas depende solamente de la persona que se analiza, no del que la analiza.

A TRAVES DEL ANALIZADO

Para que el Tarot dé un resultado fidedigno son necesarias dos circunstancias: que la persona a analizar transmita su propio estado a los naipes y que el analizador sepa leer correctamente la combinación obtenida.

El resultado es el conjunto del estado de ánimo de la persona junto con sus aspiraciones, temores, defectos, virtudes, entorno social, predisposición hacia el futuro, dependencia del pasado; pero esto en el preciso momento presente. El que pretenda extrapolar este estado a un futuro, por próximo que sea, está negando al hombre esta característica tan fundamental en él que es su capacidad de evolucionar. Es hacer de esa criatura flexible por excelencia algo tan rígido como un robot, cuyas reacciones ante una gama reducidísima de estímulos están estrictamente programadas de antemano. En definitiva, es confundir a la persona con su carnet de identidad.

Ahora bien, si se trata de sacar a la luz todo el estado del individuo, el analista no debe solamente estar bien versado en Tarots sino que debe ser un maestro de él mismo; pues al interpretar una determinada combinación, debe partir de la otra persona y de sus propias aspiraciones personales. Las cartas por sí solas no dicen nada si no es a través del analizado. No se trata de predecir a éste su futuro sino de abrirle los ojos a él mismo, de hacerle consciente de su momento presente y, luego, que sea él quien tome sus propios caminos. El futuro está abierto ante él a partir de su propio presente y éste es el único que existe. Ir más allá ya es ignorancia.