¿Que sabemos de acupuntura?

Un libro chino la indicación: "Agujas de metal con las cuales se dirige la energía" para reemplazar las agujas de piedra utilizadas precedentemente, con objeto de "suprimir los medicamentos que envenenan"

¿Que sabemos de acupuntura?

Que es la acupuntura

La Medicina de Extremo Oriente es científica, inmediata y determinada. Es simple en su apariencia y en su técnica, pero es muy profunda en la teoría dialéctica dice el principio único, que es la matriz de toda la filosofía, de toda civilización, de toda religión, de toda ciencia, y de toda técnica de Extremo Oriente.

La Acupuntura en particular es un método simple y práctico por el cual se puede curar, casi instantáneamente, toda clase de enfermedades. Bien comprendida, la Acupuntura es también una terapéutica, a disposición de todas aquellas personas dotadas de buen sentido. Ahora bien, no hay hogar en China por modesto que éste sea, que no posea algunas agujas o alfileres, pues faltos de otro instrumento, pueden realizar este buen hecho: curar, y algunas veces para siempre un dolor localizado en un punto del cuerpo y su repercusión sobre la piel. La Acupuntura así considerada es pues una medicación de urgencia y, al mismo tiempo la primera ayuda, el primer alivio que se le puede proporcionar al enfermo esperando la llegada del médico. Pero hace bien en guardarse de ver en la Acupuntura una panacea, un método milagroso. No se puede pedir la curación de una tuberculosis, una diabetes etc., por lo contrario se puede aplicar contra una Neuralgia dolorosa, un reumatismo tenaz o contra toda clase de dolencias sicosomáticas. En lugar de tener que absorber cápsulas, hipnóticos, de utilizar opio, la morfina, la cocaína. los bromuros, una simple punzada puede aportar el efecto deseado. En un caso de insomnio, hemos visto desaparecer el problema al cabo de cuatro días a razón de una sesión por día... por consiguiente después de cuatro sesiones, el sueño vuelve a ser normal y profundo.

La Acupuntura es una excelente ramificación en la medicina. ¿Qué es el dolor? No hay una idea general sobre el dolor: cada ser humano tiene su experiencia única de Su dolor y las palabras no explican en absoluto lo que es. Para el que sufre, no hay palabras para aliviar el dolor es preciso los gritos. El dolor puede impedirnos pensar y puede alterar el carácter cuando se instala, bloquea la alegría de vivir. Desde siempre se impone este gran problema del alivio. Antes de que fuesen inventados y experimentados los derivados del opio, se ensaya con plantas y productos muy diversos. Pero es preciso remontarse a través de los siglos para encontrar unas prácticas medicinales basadas sobre el empleo de agentes psíquicos para combatir el dolor. Es en efecto, en el siglo 28 antes de nuestra era que se encuentra en un libro chino la indicación: "Agujas de metal con las cuales se dirige la energía" para reemplazar las agujas de piedra utilizadas precedentemente, con objeto de "suprimir los medicamentos que envenenan".

Hace por consiguiente más de 4.000 años que los humanos habían buscado el remedio al dolor... y lo habían encontrado.

Este remedio es la acupuntura. Se ha pretendido que la acupuntura había sido imaginada por los sufrimientos de los infelices prisioneros, y sorprendidos por los resultados, fueron empleados enseguida como medio de cura.

Esta explicación parece altamente fantástica. Es más lógico pensar que los Chinos, muy observadores, habían debido observar que todo individuo que sufre, aplica instantáneamente la mano, el dedo sobre el punto doloroso y que a veces una fuerte presión llega a aliviar el dolor. De aquí a la acupuntura, de la presión fuerte a la punzada, no había más que un paso franqueado muy fácilmente.

Es hacia la época del descubrimiento en China del cobre, que fue igualmente, publicada y propagada la terapéutica por medio de agujas. El método se transmitía primero oralmente hasta el día que fue conocida la escritura, a saber hacia el tercer siglo antes de nuestra era. A partir de ésta época, numerosos tratados sobre medicina y acupuntura fueron propagados de generación en generación.

Europa se empieza a interesar hacia mediados del siglo XVII, y fue Ten - Rhyne, quien en 1.683, publica en Londres, en latín, una disertación de acupuntura.

Las causas más frecuentes de las enfermedades, son atribuidas por los Chinos y los Japoneses a ciertos aires que se desarrollan en el tejido de los órganos, se abren paso por rutas desconocidas y a menudo causan enfermedades y arrebatos.

Los habitantes de China, del Japón y de Corea no conocían pues en cirugía más que dos métodos que suponían suficientes para curar, así como para prevenir las enfermedades. Pretendían conocerlos de toda la eternidad: este es el fuego (la cauterización) y el metal (las agujas). Toda enfermedad que resistía a estos dos medios de curación era reputada incurable. Este método era practicado por los especialistas llamados "Pinchadores de agujas" o "Conductores y buscadores de partes".

Los filósofos chinos y japoneses sostienen que el oro y la plata son la producción del sol y la luna y están enriquecidos por virtud de estos dos cuerpos celestes.

Los autores ancianos no estaban de acuerdo sobre el espacio de tiempo durante el cual la aguja debía permanecer en los tejidos: Si uno opinaba que por dos respiraciones, otros aconsejaban treinta respiraciones. Más tarde, ciertos terapeutas dejaron colocadas las agujas durante muchas horas. En cuanto a la profundidad de la punción varía según sea el cáliz de la enfermedad, la grasa o la adiposidad del enfermo.

Hasta el final del siglo XVIII la obra de Ten-Rhyne y el tratado de Dujardi fueron las principales fuentes de donde bebieron todos aquellos que desearan experimentar la Acupuntura China.

Según Dujardi, "La punción no trata verosilmente funciona más que en la parte punzada una más grande afluencia de sorbedores; quizá también, agrega: la imaginación dispensada de bienes y males, tanto psíquicos como morales ayuda a la acción de la acupuntura." Se pensaba ya a finales del siglo XVIII, en la influencia de la sugestión y la auto-sugestión.

Según un maestro indio, discípulo de Sivananda, las agujas tendrían como efecto equilibrar la Prana y Apana con los nervios psíquicos dirigiendo el poder mental en sentido necesario a este restablecimiento de la armonia. Otros Yoguis, piensan que la aguja afecta directamente sobre el cuerpo subtil. Encontramos como el abad Grosie creía, en la época del siglo XVIII, en la eficacia, como resultado de operaciones que había podido constatar pero lo encontraba sin embargo sobrenatural.

En cuanto a la introducción las opiniones varían también: puede estar perpendicular y oblicuo. Aplicada contra el reumatismo esta terapia da algunas veces resultados sorprendentes. He aquí el caso de una mujer de 38 años aquejada de reumatismo y, presumible de una neuralgia intercostal muy dolorosa, condenada a la inmovilidad. Una aguja apenas introducida en el punto doloroso, hacía descender el dolor al abdomen, donde fue perseguido por una segunda aguja, y después por una tercera que le devolvía la perfecta respiración, y la enferma se creía que le habían devuelto la vida. Los dolores vueltos al día siguiente fueron tratados de la misma forma, y al tercer día su curación era definitiva.

Se puede decir que la Acupuntura se trata generalmente los dolores, cualquiera que sea su causa. Este es un punto muy importante: un acupuntor profano podría suprimir el dolor causado por un cáncer o un tumor, lo que sería comparable a la supresión de la luz roja cuando el motor se calienta, y es preciso un examen profundo.

Hablando de dolores en general, unos desaparecen sin retorno, otros reaparecen después de un tiempo variable, pero casi siempre más débiles, y pueden ser suprimidos mediante una nueva acupuntura. Ciertos dolores solo disminuyen en intensidad sin desaparecer absolutamente. Existen otros tipos de dolores que no pueden ser modificados por medio de ésta operación.

Algunos médicos no emplean más que agujas de acero bien pulidas. Comprobaron que se oxidaban, cuando la permanencia en los tejidos es muy prolongada. Según la opinión de un médico francés, la acupuntura instantánea o hecha durante dos ó tres minutos, escribía, tiene en general efectos poco marcados o bien es nulo. Se puede pinchar según diferentes principios: Solamente en los puntos clásicos, o bien en el lugar más sensible, sin preocuparse de los puntos chinos.

Vd. apreciará el humor de ésta anécdota: Se trata del caso de un misionero deshidratado por el cólera, tendido en el camino: acuden dos médicos chinos en su auxilio le hunden en los brazos y en las piernas, agujas de hierro. No salió sangre, hunden de nuevo las agujas esta vez en las rodillas, entonces aparecen unas pequeñas gotas de sangre. Los médicos gritaron: "está salvado": después de esto fuman una pipa y beben té; Fumadas tres o cuatro pipas le pincharon de nuevo. El moribundo se reanima y, recobrando el conocimiento, dice a sus salvadores "Yo también, fumaré una pipa".

¿El poder mental en qué medida entra en juego para reforzar la curación? Ahí también las opiniones varían. Ciertos autores hasta llegan a negar la eficacia de las agujas en si mismas no viendo en ellas más que el soporte de la sugestión o auto-sugestión. Los mismos chinos habían reconocido la influencia psíquica como elemento de curación. Los textos más antiguos recomiendan obtener del enfermo que fije su espíritu sobre la aguja (encontramos allí el perfecto acuerdo con la opinión del gran Sivananda: que la aguja permite a la conciencia, es decir al poder mental, dirigirse más fácilmente y de forma más precisa, hacia el lugar donde la armonía en el sistema ha sido rota y la enfermedad instalada). Los antiguos Chinos fueron aún más lejos: obligan al enfermo a recitar una especie de oración dirigida a la aguja con la idea, de que todo lo que ayuda al efecto, es útil.

El I. SIO indica la posición en la cual debe el médico colocar al enfermo para obtener los mejores resultados en las punzadas: "Debe fingir muchas veces que pincha y no hacerlo verdaderamente hasta haber confirmado que el enfermo no tiene temor. La respiración y aspecto del enfermo deben estar reflejados en su rostros. Sus ojos no deben mirar a un lado. Su corazón no debe tener latidos suplementarios. Su mano debe estar más crispada, como si tuviera el rabo de un tigre ó la cabeza de un dragón. Entonces se obtendrán los mejores resultados en la punzada. Desde el vil recipiente, hasta el médico digno de éste nombre de-ben volver a una medicina concebida como sacerdocio. Enfermo y médico deberían conocer y aplicar las antiguas técnicas de relajación. Debería haber una profunda simpatía entre médico y paciente y más medios materiales (Agujas o cauterización) médico y enfermo, deberían hacer uso pleno del poder mental del que está dotado el ser humano.

Las enfermedades son fáciles de curar, pero es extraordinariamente difícil curar a un enfermo. Reflexionen sobre ésta profunda verdad, y volveremos hablar de la medicina de Extremo Oriente.