Las muñecas vudú

Este ritual debe repetirse durante siete noches seguidas. El mejor momento es a medianoche. Y en cada operación se clava un alfiler más.

Las muñecas vudú

Las muñecas vudú son el medio más común para maleficiar a una persona a distancia, ya sea para matarla, provocar algún accidente o enfermedad, atraer hacia ella el "mal de ojo", la ruina de algún negocio, etc. Según afirman los vuduistas, no hay ninguna barrera para la malignidad de la muñeca vudú, o para recibir ayuda, en caso de que lo que se desea es curar a una persona, atraer hacia ella la buena suerte, etc.

Las muñecas vudús pueden fabricarse con cualquier material, o comprarse en los establecimientos que venden material de brujería y similares. En los Estados Unidos pueden hallarse, incluso, en algunos almacenes especializados en Nueva York, Los Angeles, San Francisco, Nueva Orleans... En Madrid, la tienda on-line de MadridEsotérico.es, en su catálogo ya incluye una Muñeca Vudú con instrucciones completas y 20 alfileres (10 blancos y 10 negros). Todo ello se vende al precio de 30 euros. La muñeca vudú, pues, ya está entre nosotros. Por tanto, es muy necesario conocerla a fondo. Aunque la muñeca puede ser de tela rellena de cualquier material, también puede fabricarse de cera, pan, manteca, papel, etc. No es muy importante el material exterior de que esté formada, ya que en realidad ésta no perjudica o beneficia por sí misma, sino que se trata de una especie de médium, de un vehículo que canaliza el pensamiento, los deseos, la energía del oficiante (una bioenergía, sea la llamada telergia u otra parecida). El acto en sí es el resultado del poder psíquico del manipulador (concentre o no fuerzas astrales).

Por supuesto, una muñeca vudú preparada y empleada por un sacerdote del Vudú (houngan) o una sacerdotisa (mambo), es mucho más efectiva. Sin embargo, cualquiera puede obtener cosas extraordinarias a través de una muñeca vudú y sus rituales complementarios. Para que el lector tenga una idea cabal de estas ceremonias vuduistas, damos a conocer algunos rituales al pie de la letra:

PARA MALEFICIAR A UNA PERSONA

Se escribe con Tinta Roja (a ser posible mezclada con sangre de paloma o de la futura víctima), en la espalda de la muñeca vudú, el nombre del enemigo al que se quiere maleficiar. Seguidamente se coloca la muñeca de cara arriba sobre un pedazo de raso negro y se encienden cuatro velitas de color negro. A continuación se clava un alfiler de color negro cerca del corazón y se dice en voz alta:

i Este es mi enemigo (aquí se pronuncia el nombre completo), y al pronunciar su nombre lo destruyo por la magia!.

Estas palabras se repiten siete veces consecutivas, luego se apagan las velitas con un apagavelas o con un movimiento rápido de los dedos (nunca soplando), se envuelve la muñeca en el trozo de raso negro y se guarda en un lugar muy oscuro. La aguja se deja clavada. Este ritual debe repetirse durante siete noches seguidas. El mejor momento es a medianoche. Y en cada operación se clava un alfiler más. En el último día, además, se enciende un pedazo de incienso y se recita la siguiente invocación maléfica:

¡Así como este incienso quema hasta el final, Que desaparezca mi enemigo o sufra un grave percance. Que el poder infalible del Vudú permita que mis deseos se cumplan por entero.

Después hay que quemar cuidadosamente la muñeca vudú y esparcir sus cenizas al aire durante la noche. También puede, a ser posible, enterrársela cerca del lugar en que vive el enemigo, pero en un lugar en que no pueda ser encontrada. Estas operaciones son más efectivas si en la muñeca vudú pueden introducirse cosas o restos pertenecientes a la persona que se quiere perjudicar: cabellos, pedazos de uñas, trozos de ropa, etc. Se deben preferir prendas íntimas, recién usadas por el sujeto, ya que conservan vibraciones más intensas del mismo: camiseta, calzoncillo, braga, sostén, calcetines, pañuelos, etc., según sea de uno u otro sexo la futura víctima. Si se recubre la muñeca con alguna de estas prendas, se aumenta el poder transmisor letal de la muñeca.

Si es uno mismo el que se fabrica la muñeca, durante el proceso es muy conveniente sacrificar un animal doméstico y dejar caer parte de la sangre en el material relleno de la muñeca, sea paja, algodón u otro material. La sangre - como ya hemos indicado repetidas veces - es un elemento de suma importancia en los rituales de magia roja, pues es el representante de la vida, su materia esencial, y se considera que está en posesión de un magnetismo especial para aglutinar determinadas fuerzas astrales o la bionergía. Hay que destacar, sin embargo, que los houngan o hungan, los sacerdotes del Vudú, recomiendan emplear sangre de la futura víctima, cosa que en muchísimas ocasiones es imposible de conseguir. Si ello es posible y la víctima es una mujer, entonces es preferible emplear sangre de su menstruación, la cual está considerada como la más potente.

Si a la víctima sólo se desea algún mal o enfermedad, pero no matarla, entonces las agujas se clavan en lugares que no sea el corazón. Si debajo de la muñeca, entre ella y la tela negra, se coloca una fotografía de la persona enemiga, el maleficio surte mayor efecto aún. Pero entonces hay que procurar que las agujas también atraviesen la imagen.

Más fácil de eliminar a una persona es utilizando la muñeca en el jarro, uno de los maleficios vudú más antiguos. Consiste en introducir una muñeca de tela en un jarrón de porcelana marrón, después de haber realizado el anterior ritual. Luego se cierra firmemente y se deposita en la tumba de un cementerio. Se afirma que la víctima elegida muere antes de nueve meses. El óbito se produce antes si la muñeca se quema y la cuarta parte de las cenizas se entierran en los alrededores del domicilio del enemigo, sea en su jardín o patio.

LOS BENEFICIOS DE LA MUNECA VUDU.

El ritual que acompaña a la muñeca vudú destinada a producir el bien, no difiere mucho del que hemos dado en primer lugar para maleficiar. Difiere, básicamente, en la intencionalidad del oficiante y en el color del pedazo de ropa y de la aguja, que es el blanco, lo que nos recuerda que esta ceremonia forma parte de la magia blanca. Hay que destacar, al respecto, que los colores que distinguen los dos tipos principales de magia, la negra y la blanca, son algo más que simbólicos, puesto que las investigaciones sobre el aura humana han puesto de manifiesto que dicha envoltura magnética que rodea adopta el color negro cuando aquel se deja llevar por el odio y la maldad, mientras que el blanco aparece si el sujeto desprende sentimientos de bondad y espiritualidad.

Uno de los rituales más corrientes en los Estados Unidos para potenciar la muñeca vudú para beneficiar es el siguiente:

Se escribe con Tinta Blanca (a ser posible mezclada con sangre de paloma), en la espalda de la muñeca vudú, el nombre de la persona a la que se quiere curar. Seguidamente se coloca la muñeca de cara arriba sobre un pedazo de tela blanca de algodón y se encienden cuatro velitas de color blanco.

A continuación se clava un alfiler de color blanco cerca del pie y se dice en voz alta:

i Enfermedad, enfermedad, marcha lejos!

iEscapa por los pies de esta persona enferma!

iQué ... (aquí se pronuncia el nombre completo) cure pronto!

i Enfermedad, aléjate y no vuelvas más!.

Estas palabras se repiten siete veces consecutivas, luego se apagan las velitas con un apagavelas o con un movimiento rápido de los dedos, para no quemarse (nunca soplando, ya que trae mala suerte), se envuelve la muñeca con tela blanca y se guarda en un lugar muy oscuro. La aguja se deja clavada.

Este ritual debe repetirse durante diez noches seguidas. El mejor momento es a medianoche. Y en cada operación se clava un alfiler más (cinco en cada pierna). En el último día, además, se enciende un palo de incienso y se recita nueve veces el Salmo 91 de la Biblia. Después se envuelve cuidadosamente la muñeca con la tela blanca, se quema y se esparcen las cenizas al viento durante la noche. También puede enterrarse en un lugar solitario, en el que no pueda ser hallada, pero lo más lejos posible de la casa del enfermo. Como en el ritual de maleficiar, sea la muñeca comprada o de fabricación propia, es necesario que dentro de la misma se coloquen partes de la persona a beneficiar o de sus ropas íntimas.

Es necesario destacar el hecho de que las muñecas para causar mal son las que más abundan. Y es que hay muchísimas más personas que tienen ofensas por vengar que las que han de agradecer favores. En Nueva Orlens, por ejemplo, en plena era atómica, sigue muy extendida la práctica de dejar un muñeca vudú completamente atravesada de alfileres negros, acompañada de una cruz de madera negra, velas del mismo color encendidas, un diminuto ataúd negro y un pedazo de crepé negro, a la puerta de la casa de un enemigo para que las fuerzas malignas se abatan sobre él.

Se puede creer o no en los poderes maléficos de la muñeca vudú, se puede aducir, a la vista de los casos en que se han cumplido las maldiciones, que se tratan de casualidades, pero lo que no se puede es ignorar ese mundo enigmático del vudú. La muñeca, como ya hemos dicho, la tenemos en España al alcance de la mano. Ahora sólo hay que esperar los resultados.

Asimismo hemos de advertir que el empleo de muñecas en magia no es una exclusiva del Vudú. Esta costumbre data de muy antiguo y ha sido practicada en el Egipto de los Faraones, en Japón, China, Malasia, América del Norte, América del Sur, etc. Si la que hemos estudiado tiene más nombres, se debe a que el Vuduismo es un culto vivo, un conjunto de creencias y práticas que los descendientes de los esclavos importador de Africa se niegan a dejarse arrebatar por el credo de los expoliadores blancos.