La Telepatía y los Animales

Es probable que los animales posean un cierto sentido de capacidad telepatica, como uno mas de tantos lazos cosmicos puestos a su disposicion por la naturaleza...

La Telepatía y los Animales

El fenómeno de la Telepatía es uno de los más interesantes dentro del conjunto de la fenomenología PSI porque es quizá el que pone mejor de manifiesto la existencia de una profunda interrelación entre todos los seres vivos, y entre éstos y el mundo en el que se desenvuelven. Experimentalmente ha permitido la comprobación de la existencia de una forma de información para la cual no existen limites de tiempo ni espacio. No se ha podido encontrar ningún tipo de barrera, ni tan siquiera una cámara de plomo, que impidiese la realización del fenómeno, lo que es más, semejante aislamiento lo facilita. Esto descarta, definitivamente, la posibilidad de que se trate de una emisión de naturaleza electromagnética, y nos sitúa más bien, al borde de otro ámbito dimensional, posiblemente de lo que se designa como cuarta dimensión, terreno en el que se producen los fenómenos vitales y bioenergéticos.

DEFINICION

La palabra “telepatía”, basándonos en su etimología griega, indicaría aquello «que se experimenta, que se siente (física o moralmente) desde lejos, a distancia (y también: una turbación, una pasión, una impresión “a distancia”). En efecto, la telepatía es esto y mucho más. Porque es posible hablar de comunicación a distancia entre personas, pero también entre personas y animales, como entre personas y plantas (al menos, hasta cierto punto y dentro de ciertos límites).

Fue el estudioso inglés Federico W.H. Myers (1843-1910) quien adoptó la palabra «telepatía» para indicar una comunicación entre mente y mente (de espíritu a espíritu), sin la mediación de los órganos sensoriales conocidos. Desde entonces ha llovido mucho, y hoy se habla de hipótesis físicas y metafísicas cuando queremos referirnos a los fundamentos y a las mismas causas de la telepatía. La hipótesis física se apoya en la idea de unas ondas electromagnéticas, generadas por el cerebro humano, que actuaría como un centro emisor radiante; pero también hay quienes hablan de radiaciones nerviosas (irradiación fisiológica) y de bases bioquímicas de la telepatía. Frente a estas tesis, tenemos las llamadas hipótesis ocultistas, por un lado y las hipótesis psicodinámicas (campo psi) por otro lado. Pero la verdad es que nadie sabe todavía a ciencia cierta qué es y cómo funciona el fenómeno telepático. Eso sí, se puede hablar de él, es lícito teorizar, es factible experimentar, comparar, estudiar y profundizar en un lento avance hacia un mejor conocimiento de esta capacidad de lo viviente, a nivel de persona, de animal y de planta - que nos sitúa a mitad de camino entre el mundo determinista y el mundo espiritual -, que es la telepatía.

La telepatía está sobradamente probada, pero es inexplicable. ¿Se trata de un fenómeno inmaterial? Si hay un fenómeno paranormal que pocas personas hayan dejado de experimentar algunas veces en sí mismas, posean o no facultades psicológicas desarrolladas, este fenómeno es la telepatía.

La telepatía ha sido llamada también ESP (percepción extrasensorial), diapsiquia, transmisión de pensamiento, etc. Pese a ser el fenómeno más extenso y profundamente estudiado, su aceptación científica como un hecho, sólo data de pocos años. Pero en cambio, tiene el mérito de ser el primer fenómeno parapsicológico aceptado por los científicos. A partir de su aceptación, han debido considerarse, posteriormente, otros fenómenos como la clarividencia, la precognición y la psicoquinesia, si bien con no pocos reparos por parte de la ciencia académica y oficial.

Por supuesto, se presume que los fenómenos telepáticos son conocidos por el hombre desde los albores mismos de la humanidad. Aún hoy se les atribuye ser «un medio normal de comunicación a distancia» entre pueblos primitivos como determinadas tribus, y hay al respecto interesantes testimonios de misioneros, viajeros y científicos, que afirman haber observado personalmente el hecho. Lo cual vendría a demostrar, una vez más, que en lo tocante a parapsicología - comenzando por la telepatía— existe más misterio (al menos para el hombre ortodoxo y cartesiano de nuestra actual civilización) de lo que en principio cabría esperar. Algunos autores, evidentemente audaces, atribuyen a la telepatía las condiciones adecuadas para haber sido el lenguaje primitivo y natural de la humanidad, sin exceptuar la posibilidad de que algunos animales también hubieran poseído esa facultad. Hemos de reconocer que tales afirmaciones son científicamente indemostrables, a pesar de su apasionante valor especulativo, y a pesar también, como veremos sin tardanza, de que los animales que hoy conviven con nosotros en este planeta, también respondan en determinados casos a nuestras experiencias telepáticas.

Esto nos sitúa en el terreno donde los parapsicólogos estudian un aspecto de la telepatía, que llaman «consciente», y cuyo complemento sería otro aspecto, digamos «inconsciente», del mismo fenómeno telepático paranormal. Me explicaré. Los soviéticos efectúan grandes pruebas «conscientes», con excelente éxito, con sujetos humanos receptores, que actúan a nivel de telepatía inconsciente, porque reciben la comunicación a través del pensamiento de los demás. Pues bien, esto ya nos sitúa en el meollo de nuestro tema: ¿Cómo es posible establecer una comunicación mental entre seres racionales y seres irracionales? ¿Qué es lo que se capta en el registro telepático? ¿Ideas, palabras, emociones, imágenes mentales? Porque en el caso de la telepatía animal, ésta se ha dado hasta con simples y elementales Infusorios, a los que no se les ha transmitido, por supuesto, ninguna «idea», ni siquiera ninguna «imagen», sino la pura, simple y vegetativa orden de desplazarse... y los infusorios se han desplazado. Entonces ¿cabe imaginar la telepatía como una fuerza? ¿Una fuerza «psi»? ¿Un campo de ondas «psi»? Abandonemos las preguntas y pasemos a ocuparnos de ideas más concretas, con la esperanza de que al final sean los mismos hechos, la formidable y a la vez incomprensible realidad del universo viviente, los que nos ayuden a resolver alguna Incógnita, aunque, a cambio, nos planteen otras dos en su lugar.